El beso negro: qué es y cómo darlo

Seguro que más de una vez has oído hablar sobre el beso negro. Cada vez que alguien dice esta palabra, la gente se ríe, se ruboriza y se cambia rápidamente de tema, ¿por qué? El sexo anal y el disfrute por el conducto del ano sigue siendo, aún hoy, todo un tabú social. Al relacionarse con el sexo gay, muchas parejas heterosexuales o hombres deciden abandonar esa zona del cuerpo que puede producir un inmenso placer.

En Posturas para hacer el amor vamos a hablarte sobre qué es el beso negro y cómo dar un beso negro para que lo sepas todo sobre esta práctica sexual que, quizás, te descubra otros modos de sentir la excitación y el placer del sexo. ¿Te animas a probar?

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Qué es un beso negro

Cuando hablamos de beso negro nos referimos a la estimulación que se realiza en el ano con los labios y la lengua. Aunque en nuestra sociedad siga siendo un tabú sexual, lo cierto es que cada vez más personas experimentan con el conducto anal para probar nuevas formas de excitación y orgasmos más intensos.

Debes quitarte de tu mente los prejuicios para descubrir nuevos puntos erógenos de tu cuerpo; solo así, conseguirás disfrutar del sexo de una forma totalmente distinta. No solo los homosexuales pueden disfrutar del placer anal sino que, en general, todos los hombres pueden hacerlo pues estimulándolo se puede llegar a tocar el punto G masculino y, por tanto, conferir un inmenso placer.

Así pues, el beso negro es estimular el ano con besos tanto con los labios como con la lengua para excitar a tu pareja y conseguir una experiencia mucho más estimulante.

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Cómo dar un beso negro

Ahora que ya te hemos introducido en el tema, vamos a hablarte sobre la técnica concreta para dar un beso negro. Lo primero y más importante es que los dos miembros de la pareja estén limpios para realizar esta práctica pues es un conducto por el que se eliminan los deshechos y es importante que esté limpio de residuos.

Una vez estéis en la cama te recomendamos que no acudas directamente a esta zona para hacer un beso negro pues no se trata de sexo oral, es decir, la excitación que produce el ano no es la misma que los genitales en sí mismos. Lo mejor es que estimules a tu pareja masturbándole, dándole besos y acariciándolo y, cuando sientas que está excitado, puedes empezar a bajar tu mano hacia el trasero.

Empezar acariciando las nalgas y jugando con el trasero es lo más aconsejable para introduciros en el tema; no olvides de seguir estimulando a tu pareja tocándolo su sexo o dándole besos. Acerca tu mano hacia el conducto anal y comienza estimulándolo sin introducir más que la puntita pues podría resultar doloroso. Lo que buscamos es excitar, no asustar, por tanto acaricia por encima con suaves círculos sin presionar demasiado ni introducirlo en el canal.

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Para dar el beso negro tan solo deberás bajar hacia la zona de los genitales y, una vez allí, puedes satisfacerle con un poco de sexo oral para, después, ir descendiendo hacia la parte del ano. La lengua deberá usarse para masajear la zona anal y con tus labios podrás ir jugando y rozando el contorno. Atrévete a introducir suavemente la lengua cuando sientas que el agujero se ha dilatado para que, así, tu pareja pueda disfrutar de una placentera sensación.

Te recomendamos que acompañes esta práctica con una estimulación de los genitales para que la experiencia sea de lo más agradable para tu pareja. Sirve como complemento a la excitación no como placer en sí mismo pues, recuerda, el conducto anal no tiene ningún nervio que produzca un placer como los que terminan en el clítoris o en el glande.

Disfruta al máximo de la experiencia del sexo probando nuevas formas de conseguir el placer con el beso negro o con cualquier otra práctica que se te ocurra. Recuerda: en la cama, siempre que los dos queráis, está todo permitido. Así que investiga y disfruta 😉

¡Cuéntanos tu experiencia con el beso negro!

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